
Nuevos caminos recorro, un nuevo modo de hablar llega a mí;
me he cansado, como todos los creadores, de las viejas lenguas.
Mi espíritu no quiere ya caminar sobre sandalias usadas.
Con demasiada lentitud corre para mí todo hablar:
a tu carro salto, tempestad!
E incluso a ti quiero arrearte con el látigo de mi maldad!
Como un grito y una exclamación jubilosa quiero correr sobre anchos mares,
hasta encontrar las islas afortunadas donde moran mis amigos:
Y mis enemigos entre ellos!
Cómo amo ahora a todo aquel a quien me sea lícito hablarle!
También mis enemigos forman parte de mi bienaventuranza


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