“El hombre esta condenado a ser libre”, dijo el gran Jean-Paul Sastre. Yo añado que desde hoy, también esta condenado a estar solo. Desde hoy ya no hay salvación. Desde hoy el ser humano ya no tiene guardaespaldas personal.
El Director General del Universo ha admitido; se ha despedido de esta empresa llamada Mundo, al no poder ÉL solo con todo.
Los trabajadores (que ellos mismos se hacen llamar humanos), esos simples currantes con contrato personal (contrato mortal, diría yo), no ponen nada de su parte, han dejado toda la producción en manos del Director, y finalmente como era de esperar, se ha cansado. Se ha cansado de que no se valore su trabajo, de sólo dar y no recibir a cambio nada más que infinitas nuevas peticiones.
Sí, Dios se ha ido, el Jefe lo ha dejado todo a nuestro cargo. Ahora todo depende de nosotros (¡Que cunda el pánico!), pero supongo que no ha perdido toda la esperanza, al fin y al cabo, los padres siempre tienen fé en sus hijos.
Aún quedan ángeles. Búsquenlos, se los juro, todavía existen, sólo hay que distinguirlos, lo cual cada vez es más difícil.
Ellos están aquí para salvarnos, para redirigirnos de nuevo por el buen camino, pero inevitablemente se están dando cuenta de que eso es imposible (digan lo que digan en Adidas).
Los ángeles han descubierto la razón por la que El Capitán nos ha dejado, y ellos sí pierden la esperanza a cada momento, la pierden cada vez que ven la crueldad y superficialidad humana. A cada instante quedan menos seres con alas; los corrompemos por no saber su ver su esencia (o quizás por no querer verla, eso supondría reconocer lo que somos), hasta que prácticamente los confundimos con nosotros mismos y casi nada los diferencia.
Hoy 28 de abril del 2008, Dios se ha marchado. ¿Qué por que lo se? Por que hoy he visto a un ángel a punto de llorar, porque ha faltado muy poco para que unas lagrimas de cielo y nube, que jamás deberían ser derramadas, rozaran sus mejillas.
El estrés de la vida en La Tierra pesa mucho a las espaldas de un ser acostumbrado al paraíso. La presión terrestre no debería afectar a los únicos seres que tratan de salvarnos, a pesar de todo.
Es una pena que Dios creara al hombre incapaz de percibir almas, es una pena que Dios haya arrojado a los ángeles a La Tierra inultimente en lugar de llevárselos consigo.
¿Se habrá despedido de ellos?, es una pena que Ángel y Humano no puedan fundirse en uno.
Es una pena que los ángeles también se marchen.
Pero a pesar de que se vayan, aprovechen, aun están aquí. Menos mal que aun lo están. Menos mal que aun se dejan ver.
Menos mal que he conocido a uno. Menos mal que no creo en Dios; y sin embargo, he visto un ángel.
Menos mal que los dioses también mueren…


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