miércoles, 30 de julio de 2008

Para ti

Inhalo, exhalo, ¿respiro?, me muerdo los labios, tengo una tonelada de impotencia acumulada en el pecho que no me deja respirar, se acomoda en los estrechos límites de mi corazón y no quiere salir.
Hace dos días que no duermo, prácticamente no me pertenezco…, he sentido las ultimas 48 horas una soledad inmensa a pesar de estar rodeada de gente, maldigo una a una las palabras dicha, “las verdades entre líneas”, lo inútil de mi reacción, mi escasa capacidad de comprender que todos queremos a nuestra manera y que muchas veces las cosas que nos dicen, nos las dicen por nuestro bien.
Me declaro culpable de ser en exceso hormonal ante mis propios recuerdos, ante mi pasado y saber que ya en mi lista de prioridades hay espacios que nada ni nadie podrá llenar. No lo dudo, a veces he sentido que ni yo misma ya tengo un lugar en mi lista de tareas pendientes, que ya no existe un porqué para estar aquí.
No espero que me perdones, tampoco pido perdón, no tengo derecho siquiera a pedirlo, ten por seguro que jamás quise hacerte sentir así, poner tu alma en vilo, dejarlo ir así; como te fuiste, caminando rápido, conteniendo la respiración como yo la contengo ahora.
No sabes cuanto me ha costado comenzar estas líneas, lo imposible que llega ser entenderme a mi misma, y al mismo tiempo entenderte a vos.
Yo no soy quien para juzgarte, te pido que no me juzgues tampoco, hemos pasado demasiado tiempo en silencio, y lo admito, me he acostumbrado a mi claustro, a mi ambigüedad, mis paranoias, mis realidades y a mis lados imperfectos.
Creo que piensas que siento vergüenza de vos y que trato de alejarte de mi vida; no se como hacerte ver que no hay por que luchar en recuperar el tiempo perdido, porque no lo existe.
Pasamos días, semanas, podría decir que hasta meses sin sentirnos y jamás hemos dejado de estar juntos.
Tal ves sientas que has perdido demasiado, que tu vida pasa en exceso…, imagínate lo que yo siento.
Ha sido un año completo de cambios, de ausencias, de voces que me llaman y a cuyo llamado yo no puedo ir.
Duele tanto saber que mi loca irreverente y mis impulsos te hacen daño; suficiente es que yo sienta dolor, para qué provocar dolor en vos o en la gente que me aprecia; lo encuentro injusto, cruel y egoísta.
Deja que la soledad siga siendo mía y que no te dañe, que no te cause terremotos mi realidad.
Lo siento mucho.

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