No me dejaron ser, que de haber sido
Y en la legítima conciencia de estar resuelta
El sentir, el no ser de haber nacido
En su mismo fulgor me hubiese resuelto.
No me dejaron ser en mi sentido
Y de mi torpe inexistencia absuelta
Quedarme como el sol, siempre encendida
Y en mi propia virtud, siempre disuelta.
Sin ingerir de mí, me derramaron
Y sin tener fulgores, me encendieron
En esta carne absurda me forjaron.
Y hoy cuanto más me miro en lo que fuera
Menos me busco en dar
En lo que me dieron
Por acudir a ser lo que quisiera.


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